Pandemia, Nuestro Mundo Después del COVID-19

¿Qué aprenderemos de este suceso y la nueva normalidad?

La pandemia que se ha estado registrando en todo el mundo nos está dejando varias lecciones de vida, y nos da la oportunidad de modificar nuestra conducta y formas de raciocinio. No es nada nuevo, en la historia de la humanidad se han presentado diferentes brotes infecciosos que han cambiado el curso de la historia como la peste negra, SIDA, ébola entre otras. En este siglo un tipo de coronavirus identificado como COVID-19 pone en jaque a nuestro mundo, debido a la alta capacidad de transmisión de este virus, el mundo se detiene, los gobiernos se preparan en base a sus posibilidades. En algunos países los hospitales se ven rebasados en su capacidad, hay miles de personas fallecidas, y lamentablemente en paises en vías de desarrollo, cuya infraestructura de salud no es muy grande, se ven colapsados. Tanta tensión y estrés ha hecho que nos hagamos varias preguntas: ¿De dónde proviene este virus?, ¿Fue creado intencionalmente? ¿Es un ciclo de la naturaleza? ¿Es un castigo divino? ¿Es producto de nuestra conducta y actividades económicas? Hay varias teorías, pero lo que sí tenemos qué aceptar, es nuestra propia vulnerabilidad, debilidad y la fragilidad de nuestras vidas, ¿Qué debemos hacer en consecuencia? La respuesta a esta última pregunta es actuar con serenidad y responsabilidad, ya que debemos actuar junto con las autoridades gubernamentales. Veamos algunos efectos de esta pandemia que nos ha tomado por sorpresa a todos:

Por cientos de años, hemos llevado una carrera en cuestión de avances tecnológicos e industriales, mismo que a la par, han provocado el deterioro de nuestro planeta.

 

COVID-19 ¿Una pandemia para la reflexión?

Efectos en el medio ambiente.- Con las cancelaciones de actividades económicas en casi todo el mundo y el confinamiento casi obligatorio de toda la población, el planeta toma un gran respiro en cuestión de ecología. Se registran avistamientos de fauna silvestre dentro de grandes ciudades. Ríos, arroyos y humedales aclaran sus aguas, la atmósfera se torna azul por la baja en las emisiones de contaminantes.
Nuestro planeta registra en varios años, un aumento en su temperatura, y uno de los detonantes de este problema se basa en una de las conductas más desagradables de nosotros los seres humanos, el control de los desechos orgánicos, inorgánicos y materiales que arroja nuestro estilo de vida, además de los gases tóxicos que emanan las grandes industrias a la atmósfera. ¿Seguiremos comportándonos de la misma forma?, ¿Tendremos nuevos hábitos que favorezcan la convivencia con el medio ambiente? Creemos y estamos seguros que nuestro mundo no será el mismo, y que con la ayuda y la cooperación de todos podremos vivir de una manera mucho más armoniosa, con nuestros semejantes y sobre todo con la naturaleza.

Una oportunidad para replantear el camino


El consumismo y el materialismo es algo que a los seres humanos nos caracteriza desde tiempos milenarios, la ambición y el egoísmo en muchas ocasiones se anteponen al bien común. Tal vez podríamos observar que es tiempo de darnos cuenta que estamos viviendo en una carrera feroz por cuestiones económicas. Cuando una enfermedad o una situación difícil nos tiene contra la pared, es fácil el saber que no necesitamos de muchas cosas materiales para ser felices. Esta pandemia ha puesto en riesgo sobre todo a la población mayor a 60 años, nuestros padres, nuestros abuelos corren un riesgo muy alto de contagio y por ende la pérdida de esos seres queridos. Ellos son los pilares de nuestras familias y hay especial atención en ese sector de la población.

El confinamiento o cuarentena que millones de personas estamos realizado, es una gran oportunidad para la unión familiar y tomar un respiro para combatir el estrés de la vida cotidiana. La importancia de demostrar el afecto se hace notable. Lamentablemente existe la otra cada de la moneda, millones de personas en distintos países del mundo, tienen qué jugarse la vida por no poder quedarse en casa. La economía informal es la base de millones de personas que salen todos los días a ofrecer sus productos y servicios en las principales avenidas de las ciudades. Esto coloca a los gobiernos en un gran dilema, por un lado combatir la enfermedad, y por otro, conservar la actividad económica. Algo se tendrá qué hacer en los años venideros para fortalecer a este sector de la población. Por otro lado también por el confinamiento brotan diferentes problemas sociales, como la violencia familiar, el consumo de drogas, alcohol, la depresión y la ansiedad. Estos son problemas sociales que han existido siempre, pero que no podemos ignorar y fortalecer a nuestras familias en la medida de lo posible para evitar este tipo de problemas.
Los países luchan unidos contra un enemigo invisible que mata a miles de personas, La comunidad científica intercambia experiencias, ideas y materiales para la conservación de la salud. Esta pandemia deja ver en claro que con una base unida, los problemas se pueden solucionar con mayor eficacia. La ciencia es el camino hacia la prosperidad, surgen personas generosas que donan millones de dólares a diferentes asociaciones civiles, personas con iniciativas para contrarestar la enfermedad, emprendedores con ideas y proyectos de equipo médico.
Los verdaderos héroes dejan de verse opacados por personajes imaginarios y estrellas de la música o del cine. Doctores, enfermeras, epidemiólogos y todo el personal que labora en hospitales, se llevan el crédito a su trabajo, cosa que siempre han merecido. Científicos, biólogos, químicos, laboratoristas por fin levantan la mano y se les reconoce su trabajo. Personas que también ponen en riesgo su vida por el bien común. Hoy por mucho, la medicina es la profesión que tocó estar en el primer frente de esta batalla, pero la colaboración de todos y seguir las indicaciones de las autoridades de salud es la clave para la victoria.
La desigualdad en el mundo lamentablemente se acentúa aún más debido a la pandemia, países que no cuentan con infraestructura hospitalaria ni institucional suficiente, incluyendo México están lidiando con la tragedia. Las carencias básicas son notables en millones de personas, ¿Qué podemos hacer desde nuestra trinchera? ¿Cómo podemos apoyarlos ?, ¿Qué debemos hacer de ahora en adelante?. El mundo necesita un cambio de conducta y esta situación es una oportunidad, el siglo XXI quedará marcado por este suceso. Se avecinan tiempos de desigualdad económica y desempleo aún más difíciles, miles de personas aún siguen siendo afectadas por este virus, y otras miles siguen muriendo. ¿Es esta la pandemia de la reflexión? deseamos suerte y fortaleza a la humanidad entera, seguramente saldremos adelante ante el COVID-19.
La nueva normalidad Con el confinamiento es obvio que las actividades económicas se detienen, sólo las primarias prevalecen. Más personas caen en la pobreza por falta de empleo y a pesar de que este virus continúa, no queda otra que aprender a vivir con él. Los gobiernos deben encontrar un equilibrio entre mantener la salud y continuar con las actividades cotidianas de producción. No es tarea fácil, ya que por ejemplo, la industria del entretenimiento ha sido una de las más castigadas por la pandemia. Para un cine, un restaurante, un bar o algún otro tipo de evento donde se congreguen muchas personas es difícil dada la facilidad de transmisión del virus. La nueva normalidad llamada así en diferentes países, traer consigo retos, retos muy grandes que entre ellos será el poder adaptarnos, reinventarnos y sobre todo mantener la disciplina para poder evitar enfermarnos. Por el momento el mundo seguirá viviendo esta situación inédita, hasta no encontrar una cura para el COVID-19.